martes, 23 de mayo de 2017

La vida es sagrada

Los chamanes dicen que las plantas son sagradas. Que nos enseñan a apreciar la belleza de la naturaleza, nos nutren y nos sanan. Pero sobre todo, nos hablan de la profunda interconexión que permite la vida en la Tierra. 
Al igual que los seres humanos las plantas tienen un cuerpo energético, equivalente al aura. Es la manifestación de su energía vital. Las plantas nacen de la tierra, trepan hacia el cielo buscando la luz del sol y se nutren con agua que purifica sus emociones. Son un verdadero regalo energético de Dios. 

La ciencia ha descubierto recientemente que las plantas sienten y se comunican. No como lo hacen los humanos, sino en su lenguaje vegetal que nosotros no entendemos. Pero ellas perciben nuestras intenciones. Son capaces de leer nuestras mentes. Literalmente.
Afortunadamente el ser humano está reconociendo que es necesario proteger los recursos naturales. En el año 2008, Ecuador fue el primer país que le otorgó derechos a la naturaleza en su constitución. La constitución ecuatoriana establece que "la naturaleza tiene derecho a existir, persistir, mantenerse y regenerarse siguiendo sus ciclos vitales". Esperamos que muchos otros países sigan este ejemplo.

El papa Francisco, en su encíclica Laudato Si, también ruega por un nuevo entendimiento frente a la naturaleza. Una forma de apreciar nuestros orígenes y la intrincada relación que tiene nuestra sociedad con la naturaleza. 

La educación tiene una enorme responsabilidad en este cambio de mirada. No basta con promover la sensibilidad medio ambiental, ni preocuparse de la naturaleza para minimizar los efectos del cambio climático. Esas posturas egoístas, típicamente humanas, no nos permitirán apreciar el verdadero potencial de este extraordinario regalo de Dios. El jardín del Edén es un vergel que de una forma misteriosa nos protege del mal. Transmitir este profundo mensaje a los jóvenes es una tarea pendiente de la educación. 

Los niños dicen que los animales son sagrados. Que nos enseñan a apreciar la lealtad, el cariño, la libertad y las relaciones. También nos alimentan y nos recuerdan las conexiones invisibles que unen a todos los seres vivientes. 
También tienen un cuerpo sutil, que manifiesta su vitalidad. Los animales son nuestros parientes. Todos con inteligencias distintas, adaptadas para su modo de vida. Viven en el presente y respetan los ciclos naturales. 

Hace tiempo que la ciencia reconoce su capacidad de sentir y emocionarse y ahora está a punto de descifrar algunos lenguajes, como el de los delfines. Algunos incluso pueden aprender lenguajes de señas para comunicarse con nosotros. Quién sabe que conversan acerca de nosotros, pero es probable que quedemos horrorizados con las espeluznantes historias que cuentan del hombre desalmado. 

Al menos los movimientos animalistas están ganando las batallas en contra de los crueles experimentos, los cazadores por diversión y la entretención con animales salvajes en cautiverio. Incluso ahora se condenan los trabajos forzados de los animales. Estamos mucho más conscientes de los derechos de los animales, pero nos queda mucho camino por avanzar. 


Las flores dicen que los insectos son sagrados. Que las ayudan a multiplicarse y les traen noticias de sus amigas desde largas distancias. Algunos insectos sociales nos demuestran el poder de la colaboración. En equipo son capaces de hacer milagros. Pero son pocos los humanos que les tienen consideración. Y aunque pueden maravillarse con los colores de las mariposas, ni siquiera trepidan en matar una mosca. 

El mar dice que los peces son sagrados. Que adornan las profundidades y se mimetizan con las algas. Que viajan juntos para protegerse de los mas grandes y aprovechan las corrientes submarinas para explorar la inmensidad del océano. Y muchas veces nos nutren con sus cuerpos. 

Yo digo que la vida es sagrada. Y que hay que vivirla con amor, porque es expresión de energía divina. Creo que debemos cuidarla y protegerla en cualquiera de sus manifestaciones. Me duele el sufrimiento animal, casi tanto como el sufrimiento humano. Me molesta el maltrato vegetal y me preocupa la insensibilidad ambiental. Tal vez a estas alturas de mi vida estoy más sensible, aunque prefiero pensar que me he vuelto más consciente. Amo la vida. Y la vida me ha amado también. Cada día que he vivido ha sido una hermosa aventura de descubrimiento personal. Veo a mi familia crecer y multiplicarse y me siento conmovido. Tendrán nuevos desafíos porque vivirán otros tiempos y probablemente más adelante verán que la vida es apenas un suspiro, aunque aun no se den cuenta. Solo quisiera dejarles un profundo respeto por el milagro de existir.


martes, 16 de mayo de 2017

El Transhumanismo


La actual cosmovisión predominante en el mundo, es el materialismo científico. Un sistema de creencias que propone una realidad material, independiente del observador, que podemos conocer completamente usando la razón y la ciencia. Reconoce solo la realidad exterior y los hechos comprobados por la ciencia. Lo que nuestra ciencia aun no descubre, no parece existir. Esta visión, evidentemente obsoleta, ha generado una sociedad individualista, egoísta e irresponsable. Y le ha dado al ser humano el carácter de depredador. 
En contraposición a esta postura, se han generado una serie de movimientos, que proponen miradas diferentes. Ya vimos la ecología profunda, que nos recuerda que vivimos en un mundo físico profundamente interconectado y los creativos culturales que también proponen esa interconexión a nivel mental. 
Ahora nos corresponde analizar la propuesta del transhumanismo. Una idea que plantea al ser humano como un organismo en proceso evolutivo, que no ha alcanzado su versión definitiva. Es lógico pensar que el hombre continúa evolucionando... De hecho, en la medida que nuestra cultura cambia-un hecho indesmentible- el ser humano debe adaptarse-una consecuencia evolutiva. Y en una civilización eminentemente tecnológica, el hombre está fusionándose con la tecnología. La arquitectura neuronal de los nativos digitales es diferente, de eso, ya no hay dudas. 
Pero lo que plantea al transhumanismo, va más allá. Sugiere que el hombre está usando la tecnología para mejorarse. Cosa que podemos conceder. Los implantes cocteleras, los marcapasos y las prótesis mecánicas, están resolviendo algunas de nuestros defectos. Pero, además, la tecnología está mejorando nuestras capacidades naturales. Hay algunos humanos que han decidido usar tecnología para aumentar el rango de sus sentidos, o incluso, agregarse un sentido adicional. Son los llamados cyborgs. Algunos pueden percibir el campo magnético de la Tierra, otros pueden percibir movimientos sísmicos. 
En resumen, el transhumanismo propone que el mejoramiento de la especie humana se logra con la incorporación de prótesis artificiales, que le darán al hombre superpoderes. Y si esta idea les choca, tal vez debieran revisar cuanto dependemos ya, de la tecnología. Ya somos humanos mejorados. Podemos acceder a un cúmulo de conocimientos con un simple click. Cualquier pregunta que hagamos, es contestada por un buscador artificial, en cuestión de segundos. Hasta nos comunicamos más vía la web, que verbalmente. Nuestras redes sociales ya son virtuales. No cabe duda, somos Homo Technos. 
Las promesas del transhumanismo incluyen:
a) La superlongevidad: Esto supone la derrota del envejecimiento, que es visto como una enfermedad. Y si supieran cuantos recursos se destinan a esta batalla, quedarían horrorizados. Estamos intentando alcanzar la inmortalidad. Y no se extrañen entonces, que pronto vivamos en un mundo de ancianos.
b) La superinteligencia: La inteligencia artificial ya ha superado a la inteligencia humana en tareas específicas. Ahora, todos parecen querer aumentar su inteligencia. Y lo podrán lograr, al fusionarse con la inteligencia artificial. En algunos años, la capacidad de procesamiento de información, usando nuestras máquinas, superará a la inteligencia biológica. Usaremos las máquinas para pensar.
c) El superbienestar: Mediante el uso de tecnología eliminaremos el dolor. Y podremos generar ambientes virtuales al gusto del consumidor. Podremos engañar a nuestros sentidos para sentirnos bien, independiente de nuestras circunstancias. Incluso el sexo virtual será más satisfactorio que la intimidad tradicional. 
El transhumanismo propone que los humanos trascendamos las limitaciones de nuestra biología. Hay muchos ya, que piensan que este salto evolutivo es inevitable. Hay otros, como Steven Hawkins, un ser humano que se expresa gracias a la tecnología, que miran esta propuesta con mucha suspicacia. Incluso señaló que la Inteligencia Artificial es peligrosa para la Humanidad. 
Lo que es relevante, es que la tecnología ha acelerado la evolución en la Tierra. Y nos estamos haciendo cada vez más dependientes de ella. Nos está empujando aceleradamente hacia una mejor versión de nosotros mismos. La evolución biológica es lenta e ineficiente. La evolución tecnológica es veloz y eficaz. Esta última finalmente se impondrá y abandonaremos los procesos genéticos para mejorar. 
La pregunta entonces es: En un mundo transhumanista...¿Como se verá afectada la naturaleza humana?¿Como educarnos para ser superiores, si ni siquiera sabemos ser? ¿No estaremos creando a un Frankenstein?
Hay que estar preparados para discutir estos temas. Están ocurriendo a vista y presencia nuestra y nadie se atreve a comentarlos. 

lunes, 1 de mayo de 2017

Diagnóstico equivocado

Francamente decepcionado, bastante molesto y hasta un poco divertido. Esa es una sensación que describe bien lo que me produjo ver los diagnósticos de nuestras autoridades educativas frente a los resultados de las pruebas SIMCE. 
Confieso que pensé en horrorizarme, pero ya tengo demasiadas evidencias de la incapacidad del ser humano de hacer diagnósticos acertados desde dentro del bosque. De modo que la miopía del Mineduc y su Agencia de Calidad, no me extrañan. Ningún funcionario, en ese ambiente demasiado sensible a las ideologías políticas, exacerbado en un año electoral, es capaz de hacer un diagnóstico holístico y con visión de largo plazo. 
De modo que decidí temperar mis emociones. Me decepcioné por las publicaciones que culpaban a la tecnología de los malos resultados en comprensión de lectura, me molesté con la proverbial incapacidad del gobierno para mejorar la educación pública y me reí con las explicaciones que los supuestos expertos esgrimían. Ni Yerko Puchento es capaz de inventar ese tipo de teorías. 
Ya se ha dicho reiteradamente en esta y en otras publicaciones serias, que las pruebas estandarizadas son herramientas que deben utilizarse correctamente. Los resultados que muestran una baja en la comprensión lectora de los adolescentes, demuestran un cambio cultural relevante. Nuestros jóvenes están buscando información más visual, precisa y concisa, que la que ofrecen los libros tradicionales. Nuestros adolescentes, y especialmente los varones necesitan respuestas más inmediatas. Prefieren videos, memes y fotos. Saben perfectamente que "una imagen vale mil palabras". Ellos viven un porcentaje importante de sus vidas, en un mundo virtual, más rápido y más conectado, comunicándose con un lenguaje diferente al de sus padres y abuelos y resolviendo varios problemas al mismo tiempo. Usan un lenguaje que pretende ser eficiente, donde la forma es menos relevante que la rapidez de la retroalimentación. Y atienden lo justo y necesario a cada problema puesto que no es el único que están resolviendo. Los humanos, todos, estamos dejando espacio neuronal libre, que antes usábamos para memoria, para procesar información. Ya no necesitamos bodegas de datos para números de teléfonos, fechas de cumpleaños o las tablas de multiplicar. Al menos, no tanto espacio como antaño. Ya no necesitamos aprender cosas de memoria. Es algo que nuestra educación tradicional debe aceptar. 
Nuestros jóvenes han desarrollado mentes para la multitarea, concediendo la mínima atención focalizada a cada situación y privilegiando la rapidez de respuesta para pasar al siguiente desafío. Porque viven en ese mundo. Se han adaptado a esa realidad virtual en la que están profundamente inmersos. ¡Esa es una gran noticia!
Nuestro jóvenes, tienen mentes plásticas y postmodernas, apropiadas para la era tecnológica. No son ellos los que deben adaptarse a textos obsoletos y a los profesores que piensan que ellos deben leer las ingeniosas aventuras del hidalgo caballero, don Quijote de la Mancha. No lo harán. A lo más, leerán un extracto de resumen conseguido en internet. Y se perderán de acceder a la verdadera fuente de sabiduría que un clásico puede proporcionar, porque no es un texto adecuado a los tiempos de un estudiante del siglo XXI. 
No son los jóvenes, los que deben cambiar. Son las prácticas pedagógicas. Ese es el problema. Y mientras las autoridades sigan preocupadas de no enojar al colegio de profesores, seguiremos encontrando funcionarios que estigmaticen la tecnología, o peor aun, a los patines que usan los colegios privados.
Las pruebas estandarizadas deben evaluar la comprensión lectora en el contexto real de un mundo hiperconectado y tecnológico. Las preguntas están mal formuladas. Deben actualizarse con urgencia. Ojalá por profesores milenials. Nuestras autoridades están viendo la enfermedad en el lugar equivocado. Es la obsolescencia, ¡Estúpidos!
Pero las mismas pruebas están demostrando algo que nuestras autoridades olvidan: los cerebros de hombres y mujeres son distintos. Procesan la información con estrategias diferentes. Y sin embargo, insisten en la igualdad de género, olvidando los miles de años de aprendizaje evolutivo y los descubrimientos de la neurociencia. Por supuesto que hay que enseñar a ambos a leer, pero no se extrañen que tengan resultados diferentes. Hombres y mujeres piensan diferente. Unos son de Marte, otras son de Venus. Es la biología, ¡estúpidos!
Y también esas mismas pruebas, están demostrando que el contexto es muy relevante a la hora de educarse. La educación privada obviamente sale favorecida porque el ambiente cognitivo en el colegio es superior. Y en lugar de mejorar el entorno de las escuelas públicas y apoyar a las familias mas necesitadas, esas autoridades prefieren destinar todos los recursos del país, a dar gratuidad universitaria. Es la cultura, ¡estúpidos!
¡Cuando uno recibe un diagnóstico tan ridiculo, debe cambiar de médico!
Llegó la hora de enjuiciar a los irresponsables.



lunes, 24 de abril de 2017

Creativos Culturales

La creciente sensación de que el materialismo científico predominante nos ha llevado a una crisis sistémica, ha provocado una reacción en las generaciones más jóvenes. Ellos no aceptan el mundo esencialmente desconectado y exclusivamente material, propugnado por la generación que hoy tiene el poder. Es aquel mundo de las jerarquías religiosas y políticas,  que postulan verdades incontrovertibles, el mundo que está en franca descomposición y que todos los jóvenes (incluyendo los de espíritu) quieren arreglar. 
Las nuevas generaciones, reconocen la interconexión biológica fundamental de la ecología profunda y además, proponen una interconexión emocional que permea todo lo que hacemos. Son sensibles y sociales. Valoran la intuición y los sentimientos. Son probablemente más humanos. Para ellos, el mundo es más energético y menos económico.
Los creativos culturales creen en el poder de la imaginación y de la innovación. Son conscientes de que sus pensamientos crean realidades y que las intenciones tienen energía. Y por eso, basan sus vidas en la fuerza del emprendimiento y del potencial de la economía creativa. Tienen sólidos valores, aunque no son religiosos. Procuran ser auténticos y flexibles. Poseen mentes mucho más elásticas que las generaciones anteriores, probablemente porque están muy conectados vía redes sociales y la internet.
Esta generación, a veces se conoce como los milenials. O la generación Y. Son políticamente independientes, idealistas y a veces, activistas. Quieren ser actores en la creación de este nuevo mundo que está por surgir durante el siglo XXI. Aunque intentan vivir en el presente, dependen mucho de su imaginación y gastan mucho tiempo en el mundo virtual. 
Están destronando a los fundamentalistas del pasado, pero no parecen conformar un grupo sólido, sino que se aglutinan en torno a causas que consideran loables. Tienen ideas de allá y acá. Dispersas y desconectadas, pero su fuerza será irresistible. Cuando comprendan que ellos son representantes de un cambio de era en la conciencia humana y puedan proponer una mirada sistémica de sus intuiciones, no solo tendrán el control del poder, sino que serán los conductores de la nueva humanidad. 
Así como los ecologistas fueron los últimos exponentes conscientes de una generación depredadora y competitiva, los creativos culturales serán la bisagra del cambio hacia una propuesta de una Humanidad más benevolente y colaborativa. Pero no todo será fácil para ellos. Sus propios padres, no los comprenderán. Serán una generación psicológicamente huérfana. Además, tendrán que vivir en una era donde la tecnología será todopoderosa y las discusiones éticas sobre los límites del mejoramiento humano vía la tecnología serán determinantes. Vivirán más tiempo que sus antecesores, pero su época será turbulenta. 
Confiemos en la creatividad que los caracteriza y el inmenso potencial de su imaginación colectiva y tengamos esperanza en que sabrán responder al desafío del cambio sin violencia. 

martes, 18 de abril de 2017

Ecología Profunda

La actual cosmovisión predominante en el mundo, es el materialismo científico. Un sistema de creencias que propone una realidad material, independiente del observador, que podemos conocer completamente usando la razón y la ciencia. Reconoce solo la realidad exterior y los hechos comprobados por la ciencia. Lo que nuestra ciencia aun no descubre, no parece existir. Esta visión, evidentemente obsoleta, ha generado una sociedad individualista, egoísta e irresponsable. Y le ha dado al ser humano el carácter de depredador. 
En contraposición a esta postura, se han generado una serie de movimientos, que proponen miradas diferentes. En este artículo, exploraremos la Ecología Profunda, una visión ecocéntrica de la realidad, que pretende reconocer el carácter sagrado de la naturaleza. Algo que los nativos americanos y nuestros pueblos originarios sabían. Uno de sus exponentes más destacados fue el recién fallecido Douglas Tompkins, un multimillonario filántropo que donó al Estado chileno, miles de hectáreas de bosques patogónicos, para conservación. 
Aquí comentaremos sus principios más relevantes, sin pretender agotar todas las implicancias de cada idea. No creemos en las visiones fundamentalistas. Por eso, mencionamos solo aquellos postulados que corrigen nuestra actual perspectiva y ofrecemos una versión amable de esta cosmovisión.
1) Toda la vida, en sus diferentes formas, es valiosa y sagrada, independiente de su utilidad para los humanos. 
2) Las diferentes formas de vida están profundamente interconectadas. No hay ninguna más valiosa que otra. 
3) La diversidad e interconexión de un ecosistema es señal de salud biológica. Los humanos no deben desequilibrarlos, salvo para sus necesidades vitales.
4) La sobrepoblación humana está afectando progresivamente los frágiles equilibrios naturales. 
5) Los ecosistemas se autorregulan. El cambio climático es una expresión de esto.
6) Los humanos pueden vivir mucho mejor con mayor sencillez. 
7) Los humanos tenemos la responsabilidad de cuidar y proteger el medio ambiente. 

Reconozcamos que el ser humano tiene una enorme responsabilidad ecológica que no ha sabido ni querido asumir. Esto no puede seguir así. Este movimiento, que pone al medio ambiente al centro de nuestra preocupación, nos ruega que como especie, seamos menos soberbios y más respetuosos. No vivimos solos. 

Hay personas que no quieren aceptar nuestra responsabilidad en el cambio climático. Incluso hay gente que piensa que no es efectivo. En mi opinión, están equivocados, pero no pretendo cambiarlos. Lo que propongo es que la educación se haga cargo de enseñar ecología desde temprana edad. Cuando comprendamos como actúa la vida, sabremos lo que hay que hacer. Eduquemos para la supervivencia de la especie humana en base al respeto por nuestro hábitat. Eso me basta.





miércoles, 12 de abril de 2017

Juntos

Vivimos en un mundo intrincadamente interconectado. Habitamos un cosmos de infinitas relaciones. Compartimos una biosfera profundamente interdependiente. En la Tierra todo está relacionado. Nada es casualidad en la trama de la vida. Viajamos juntos en una aventura evolutiva que apunta conectarnos aun más. Estamos juntos.

La evolución es el mecanismo que usa la naturaleza para aprender. La Madre Naturaleza, experimenta con diferentes organismos, buscando encontrar aquel que viva en armonía con el ambiente medio y lo nutre con energía vital para que siga viviendo. La vida aprende evolucionando. Y durante un proceso de millones de años, ha evolucionado desde la bacteria, hasta el hombre. En este lapso ha creado una criatura que es consciente de su existir. El ser humano.

No debería extrañarnos mucho, porque si consideramos que aprender es tomar conciencia de algo que no sabíamos antes, también podemos decir que aprender es expandir nuestra conciencia. La obvia inferencia de esto es que la evolución es una herramienta que usa la naturaleza para tomar conciencia de ella misma. La vida evoluciona para conocerse mejor. 

Pareciera que la evolución explora el inmenso potencial de la vida. Prueba todas sus versiones, examina sus posibilidades. Elimina los organismos que no se adaptan con su medio ambiente y propone nuevos desafíos a las especies que si son capaces de replicarse exitosamente. Hasta que agota esas posibilidades.  

Con el hombre, la vida ha llegado al máximo potencial del organismo multicelular individual. Ha producido una criatura que tiene conciencia. Un gran explorador, que puede ayudarla a adquirir más conciencia aún. ¿Como? 
Si la evolución repite las estrategias que históricamente han sido exitosas, entonces el siguiente paso evolutivo no sería transformar físicamente al hombre. Sería convertirlo en una agrupación humana fuertemente cohesionada. Transformarlo en un organismo colectivo, en una sociedad viva. En la Humanidad, entendida como unidad. 

Ya lo hizo con los insectos. Algunas especies de insectos, como las hormigas y las termitas, se volvieron sociales y ya no funcionan como individuos independientes. Viven como un grupo ordenado, con la misión e intención de replicarse indefinidamente. Colectivamente son capaces de lograr comportamientos asombrosos. 

Y también lo está haciendo con los seres humanos, que en una primera etapa se han agrupado en ciudades y países. Pero ahora están comunicándose a través de la tecnología. Hiperconectados y globalizados. Internet es como el sistema nervioso de la Humanidad. La economía es el sistema circulatorio de la Humanidad. Y durante el siglo 21, es probable que caigan los límites de las naciones y que los individuos adquiramos una conciencia planetaria. El desafío evolutivo es que los humanos aprendamos a actuar como equipo. Que actuemos juntos.

Para cumplir este encargo evolutivo, los humanos tendremos que encontrar una estrategia de sobrevivencia que nos permita convivir en el respeto mutuo. Tendremos que comportarnos como si fuésemos células de un organismo mucho mayor: la humanidad.

Tendremos que aprender a buscar nuestro bienestar individual, sin poner en peligro el bienestar de la especie. Esa es la enorme tarea que tiene la educación. Avanzar hacia una democracia planetaria, hacia un modo de vivir verdaderamente humano. A considerarnos una gran familia de humanos. A relacionarnos a través de la emoción que sustenta la supervivencia de nuestra especie: el amor. 

Tan iguales que nos veamos en el otro pero tan diferentes que robustezcamos a la Humanidad. Tan unidos que el dolor del otro nos afecte con igual intensidad pero tan separados que podamos reaccionar con independencia. Tan conectados que podamos coordinar nuestros actos instantáneamente pero tan autónomos como para elegir con libertad. Tan comprometidos que estemos dispuestos a vivir o morir juntos. Tan juntos que nos sintamos uno solo.



miércoles, 5 de abril de 2017

El aprendizaje autónomo

Pienso que la capacidad para aprender en forma independiente y autónoma, es la principal destreza que podemos adquirir para la vida en el siglo XXI. No solo eso, me parece que es uno de los desafíos más urgentes y desafiantes que tiene el ser humano por delante. Además, es una tarea prioritaria para colegios y universidades, ya que los conocimientos impartidos quedan obsoletos a una velocidad sorprendente. Y a menos que las instituciones pretendan formar marionetas que vuelvan permanentemente a sus aulas para actualizarse, tienen la obligación de preparar a sus estudiantes para que al egresar, continúen su educación en forma independiente. 
Lamentablemente, los educadores le tienen terror al aprendizaje autónomo. Como si fuese una lápida para la profesión más hermosa que existe. Pero el auto-aprendizaje no elimina al profesor. Lo transforma. Deja de ser un titiritero. Se convierte en una inspiración. El aprendizaje independiente es el fruto más jugoso de una educación más natural y evolucionada. Y sería una luz orientadora dentro del oscuro caos educativo que vivimos. 
Piénsenlo de este modo...
El aprendizaje autónomo requiere que el estudiante aprenda a aprender. Y que se haga responsable de su educación. Que tenga iniciativa para explorar y motivación para buscar conocimientos. Exige que el estudiante persevere, hasta lograr comprender el fenómeno que estudia, en la profundidad que él mismo defina. Transforma el aprendizaje en un desafío de superación. 
Aprender sin muletas, requiere una disciplina inagotable, un deseo intenso de progresar, una voluntad férrea para comprender. Aprender por el gusto de aprender, es la mejor receta para disfrutar de la vida. Hoy, no hay límites para la cantidad de conocimientos que podamos adquirir. Son recursos valiosos e ilimitados que pueden alimentar nuestra capacidad de asombro y vestirnos de sabiduría. El universo es demasiado maravilloso para no experimentarlo en toda su grandiosa plenitud. Vivir sin tomar consciencia de la fantástica oportunidad de aprender, no merece llamarse vida. 
La vida es aprendizaje. O mejor dicho, la vida es una oportunidad de aprender... que se extingue si no la revestimos de curiosidad. Vivir tomando consciencia de lo que sucede, es vivir profundamente. Solo así, experimentándola plenamente, la vida vale la pena. Aprovechar al máximo nuestra mente para explorar los misterios de la realidad y usar nuestra imaginación para resolver los problemas que nos propone la existencia, es un juego que puede y debe disfrutarse. 
Quiero sugerirles que usen el aprendizaje autónomo para explorar a fondo sus intereses, para refinar sus intuiciones, para desarrollar al máximo sus talentos y para fomentar su ingenio. ¡Somos capaces de hacer posible lo imposible! Somos poderosos algoritmos para  aprenden a aprender... 
Creo que orientar nuestra existencia hacia la búsqueda de conocimientos que verdaderamente nos interesen, permite que vivamos tan motivados como el explorador de territorios desconocidos que cada jornada disfruta de hermosos paisajes, originales y sorprendentes. Tal vez el aprendizaje autónomo sea la forma de vivir más reconfortante que nos permite el presente.