lunes, 24 de abril de 2017

Creativos Culturales

La creciente sensación de que el materialismo científico predominante nos ha llevado a una crisis sistémica, ha provocado una reacción en las generaciones más jóvenes. Ellos no aceptan el mundo esencialmente desconectado y exclusivamente material, propugnado por la generación que hoy tiene el poder. Es aquel mundo de las jerarquías religiosas y políticas,  que postulan verdades incontrovertibles, el mundo que está en franca descomposición y que todos los jóvenes (incluyendo los de espíritu) quieren arreglar. 
Las nuevas generaciones, reconocen la interconexión biológica fundamental de la ecología profunda y además, proponen una interconexión emocional que permea todo lo que hacemos. Son sensibles y sociales. Valoran la intuición y los sentimientos. Son probablemente más humanos. Para ellos, el mundo es más energético y menos económico.
Los creativos culturales creen en el poder de la imaginación y de la innovación. Son conscientes de que sus pensamientos crean realidades y que las intenciones tienen energía. Y por eso, basan sus vidas en la fuerza del emprendimiento y del potencial de la economía creativa. Tienen sólidos valores, aunque no son religiosos. Procuran ser auténticos y flexibles. Poseen mentes mucho más elásticas que las generaciones anteriores, probablemente porque están muy conectados vía redes sociales y la internet.
Esta generación, a veces se conoce como los milenials. O la generación Y. Son políticamente independientes, idealistas y a veces, activistas. Quieren ser actores en la creación de este nuevo mundo que está por surgir durante el siglo XXI. Aunque intentan vivir en el presente, dependen mucho de su imaginación y gastan mucho tiempo en el mundo virtual. 
Están destronando a los fundamentalistas del pasado, pero no parecen conformar un grupo sólido, sino que se aglutinan en torno a causas que consideran loables. Tienen ideas de allá y acá. Dispersas y desconectadas, pero su fuerza será irresistible. Cuando comprendan que ellos son representantes de un cambio de era en la conciencia humana y puedan proponer una mirada sistémica de sus intuiciones, no solo tendrán el control del poder, sino que serán los conductores de la nueva humanidad. 
Así como los ecologistas fueron los últimos exponentes conscientes de una generación depredadora y competitiva, los creativos culturales serán la bisagra del cambio hacia una propuesta de una Humanidad más benevolente y colaborativa. Pero no todo será fácil para ellos. Sus propios padres, no los comprenderán. Serán una generación psicológicamente huérfana. Además, tendrán que vivir en una era donde la tecnología será todopoderosa y las discusiones éticas sobre los límites del mejoramiento humano vía la tecnología serán determinantes. Vivirán más tiempo que sus antecesores, pero su época será turbulenta. 
Confiemos en la creatividad que los caracteriza y el inmenso potencial de su imaginación colectiva y tengamos esperanza en que sabrán responder al desafío del cambio sin violencia. 

martes, 18 de abril de 2017

Ecología Profunda

La actual cosmovisión predominante en el mundo, es el materialismo científico. Un sistema de creencias que propone una realidad material, independiente del observador, que podemos conocer completamente usando la razón y la ciencia. Reconoce solo la realidad exterior y los hechos comprobados por la ciencia. Lo que nuestra ciencia aun no descubre, no parece existir. Esta visión, evidentemente obsoleta, ha generado una sociedad individualista, egoísta e irresponsable. Y le ha dado al ser humano el carácter de depredador. 
En contraposición a esta postura, se han generado una serie de movimientos, que proponen miradas diferentes. En este artículo, exploraremos la Ecología Profunda, una visión ecocéntrica de la realidad, que pretende reconocer el carácter sagrado de la naturaleza. Algo que los nativos americanos y nuestros pueblos originarios sabían. Uno de sus exponentes más destacados fue el recién fallecido Douglas Tompkins, un multimillonario filántropo que donó al Estado chileno, miles de hectáreas de bosques patogónicos, para conservación. 
Aquí comentaremos sus principios más relevantes, sin pretender agotar todas las implicancias de cada idea. No creemos en las visiones fundamentalistas. Por eso, mencionamos solo aquellos postulados que corrigen nuestra actual perspectiva y ofrecemos una versión amable de esta cosmovisión.
1) Toda la vida, en sus diferentes formas, es valiosa y sagrada, independiente de su utilidad para los humanos. 
2) Las diferentes formas de vida están profundamente interconectadas. No hay ninguna más valiosa que otra. 
3) La diversidad e interconexión de un ecosistema es señal de salud biológica. Los humanos no deben desequilibrarlos, salvo para sus necesidades vitales.
4) La sobrepoblación humana está afectando progresivamente los frágiles equilibrios naturales. 
5) Los ecosistemas se autorregulan. El cambio climático es una expresión de esto.
6) Los humanos pueden vivir mucho mejor con mayor sencillez. 
7) Los humanos tenemos la responsabilidad de cuidar y proteger el medio ambiente. 

Reconozcamos que el ser humano tiene una enorme responsabilidad ecológica que no ha sabido ni querido asumir. Esto no puede seguir así. Este movimiento, que pone al medio ambiente al centro de nuestra preocupación, nos ruega que como especie, seamos menos soberbios y más respetuosos. No vivimos solos. 

Hay personas que no quieren aceptar nuestra responsabilidad en el cambio climático. Incluso hay gente que piensa que no es efectivo. En mi opinión, están equivocados, pero no pretendo cambiarlos. Lo que propongo es que la educación se haga cargo de enseñar ecología desde temprana edad. Cuando comprendamos como actúa la vida, sabremos lo que hay que hacer. Eduquemos para la supervivencia de la especie humana en base al respeto por nuestro hábitat. Eso me basta.





miércoles, 12 de abril de 2017

Juntos

Vivimos en un mundo intrincadamente interconectado. Habitamos un cosmos de infinitas relaciones. Compartimos una biosfera profundamente interdependiente. En la Tierra todo está relacionado. Nada es casualidad en la trama de la vida. Viajamos juntos en una aventura evolutiva que apunta conectarnos aun más. Estamos juntos.

La evolución es el mecanismo que usa la naturaleza para aprender. La Madre Naturaleza, experimenta con diferentes organismos, buscando encontrar aquel que viva en armonía con el ambiente medio y lo nutre con energía vital para que siga viviendo. La vida aprende evolucionando. Y durante un proceso de millones de años, ha evolucionado desde la bacteria, hasta el hombre. En este lapso ha creado una criatura que es consciente de su existir. El ser humano.

No debería extrañarnos mucho, porque si consideramos que aprender es tomar conciencia de algo que no sabíamos antes, también podemos decir que aprender es expandir nuestra conciencia. La obvia inferencia de esto es que la evolución es una herramienta que usa la naturaleza para tomar conciencia de ella misma. La vida evoluciona para conocerse mejor. 

Pareciera que la evolución explora el inmenso potencial de la vida. Prueba todas sus versiones, examina sus posibilidades. Elimina los organismos que no se adaptan con su medio ambiente y propone nuevos desafíos a las especies que si son capaces de replicarse exitosamente. Hasta que agota esas posibilidades.  

Con el hombre, la vida ha llegado al máximo potencial del organismo multicelular individual. Ha producido una criatura que tiene conciencia. Un gran explorador, que puede ayudarla a adquirir más conciencia aún. ¿Como? 
Si la evolución repite las estrategias que históricamente han sido exitosas, entonces el siguiente paso evolutivo no sería transformar físicamente al hombre. Sería convertirlo en una agrupación humana fuertemente cohesionada. Transformarlo en un organismo colectivo, en una sociedad viva. En la Humanidad, entendida como unidad. 

Ya lo hizo con los insectos. Algunas especies de insectos, como las hormigas y las termitas, se volvieron sociales y ya no funcionan como individuos independientes. Viven como un grupo ordenado, con la misión e intención de replicarse indefinidamente. Colectivamente son capaces de lograr comportamientos asombrosos. 

Y también lo está haciendo con los seres humanos, que en una primera etapa se han agrupado en ciudades y países. Pero ahora están comunicándose a través de la tecnología. Hiperconectados y globalizados. Internet es como el sistema nervioso de la Humanidad. La economía es el sistema circulatorio de la Humanidad. Y durante el siglo 21, es probable que caigan los límites de las naciones y que los individuos adquiramos una conciencia planetaria. El desafío evolutivo es que los humanos aprendamos a actuar como equipo. Que actuemos juntos.

Para cumplir este encargo evolutivo, los humanos tendremos que encontrar una estrategia de sobrevivencia que nos permita convivir en el respeto mutuo. Tendremos que comportarnos como si fuésemos células de un organismo mucho mayor: la humanidad.

Tendremos que aprender a buscar nuestro bienestar individual, sin poner en peligro el bienestar de la especie. Esa es la enorme tarea que tiene la educación. Avanzar hacia una democracia planetaria, hacia un modo de vivir verdaderamente humano. A considerarnos una gran familia de humanos. A relacionarnos a través de la emoción que sustenta la supervivencia de nuestra especie: el amor. 

Tan iguales que nos veamos en el otro pero tan diferentes que robustezcamos a la Humanidad. Tan unidos que el dolor del otro nos afecte con igual intensidad pero tan separados que podamos reaccionar con independencia. Tan conectados que podamos coordinar nuestros actos instantáneamente pero tan autónomos como para elegir con libertad. Tan comprometidos que estemos dispuestos a vivir o morir juntos. Tan juntos que nos sintamos uno solo.



miércoles, 5 de abril de 2017

El aprendizaje autónomo

Pienso que la capacidad para aprender en forma independiente y autónoma, es la principal destreza que podemos adquirir para la vida en el siglo XXI. No solo eso, me parece que es uno de los desafíos más urgentes y desafiantes que tiene el ser humano por delante. Además, es una tarea prioritaria para colegios y universidades, ya que los conocimientos impartidos quedan obsoletos a una velocidad sorprendente. Y a menos que las instituciones pretendan formar marionetas que vuelvan permanentemente a sus aulas para actualizarse, tienen la obligación de preparar a sus estudiantes para que al egresar, continúen su educación en forma independiente. 
Lamentablemente, los educadores le tienen terror al aprendizaje autónomo. Como si fuese una lápida para la profesión más hermosa que existe. Pero el auto-aprendizaje no elimina al profesor. Lo transforma. Deja de ser un titiritero. Se convierte en una inspiración. El aprendizaje independiente es el fruto más jugoso de una educación más natural y evolucionada. Y sería una luz orientadora dentro del oscuro caos educativo que vivimos. 
Piénsenlo de este modo...
El aprendizaje autónomo requiere que el estudiante aprenda a aprender. Y que se haga responsable de su educación. Que tenga iniciativa para explorar y motivación para buscar conocimientos. Exige que el estudiante persevere, hasta lograr comprender el fenómeno que estudia, en la profundidad que él mismo defina. Transforma el aprendizaje en un desafío de superación. 
Aprender sin muletas, requiere una disciplina inagotable, un deseo intenso de progresar, una voluntad férrea para comprender. Aprender por el gusto de aprender, es la mejor receta para disfrutar de la vida. Hoy, no hay límites para la cantidad de conocimientos que podamos adquirir. Son recursos valiosos e ilimitados que pueden alimentar nuestra capacidad de asombro y vestirnos de sabiduría. El universo es demasiado maravilloso para no experimentarlo en toda su grandiosa plenitud. Vivir sin tomar consciencia de la fantástica oportunidad de aprender, no merece llamarse vida. 
La vida es aprendizaje. O mejor dicho, la vida es una oportunidad de aprender... que se extingue si no la revestimos de curiosidad. Vivir tomando consciencia de lo que sucede, es vivir profundamente. Solo así, experimentándola plenamente, la vida vale la pena. Aprovechar al máximo nuestra mente para explorar los misterios de la realidad y usar nuestra imaginación para resolver los problemas que nos propone la existencia, es un juego que puede y debe disfrutarse. 
Quiero sugerirles que usen el aprendizaje autónomo para explorar a fondo sus intereses, para refinar sus intuiciones, para desarrollar al máximo sus talentos y para fomentar su ingenio. ¡Somos capaces de hacer posible lo imposible! Somos poderosos algoritmos para  aprenden a aprender... 
Creo que orientar nuestra existencia hacia la búsqueda de conocimientos que verdaderamente nos interesen, permite que vivamos tan motivados como el explorador de territorios desconocidos que cada jornada disfruta de hermosos paisajes, originales y sorprendentes. Tal vez el aprendizaje autónomo sea la forma de vivir más reconfortante que nos permite el presente.

jueves, 30 de marzo de 2017

Las diferencias de género

Hay una premisa educacional que ya ha sido desmentida fehacientemente por los descubrimientos de la neurociencia y la psicología evolutiva. Y el sistema, sigue insistiendo en profundizar un error que tiene profundas consecuencia para la vida en comunidad. La premisa errónea es que hombres y mujeres son iguales desde el punto de vista cognitivo. Esto no es así. 
Hay profundas diferencias biológicas entre hombres y mujeres que explican porqué procesamos la información con estrategias distintas, dependiendo de nuestro género. Son diferencias de carácter evolutivo. 
No es ningún misterio para los profesores, que los niños rinden mejor en las pruebas de alternativas y que las niñas tienden a obtener mejores calificaciones en las pruebas de desarrollo. Lo primero, está ampliamente demostrado en las pruebas de selección universitaria, donde el número de puntajes nacionales masculinos supera radicalmente al número de puntajes nacionales femeninos, provocando de paso una brecha injusta en el ingreso a la educación superior. Sin ninguna duda, la PSU, privilegia al género masculino. Lo segundo, está también suficientemente demostrado en las calificaciones tanto del colegio como de la universidad, donde las mujeres obtienen sistemáticamente mejores promedios que los hombres.
Además, es un hecho conocido que los varones tienden a procesar mejor lo abstracto -como las matemáticas- y que las mujeres son mejores comunicadoras y sobresalen en el uso del lenguaje. 
A pesar de tener evidencias estadísticas formidables y universales respecto de las diferentes estrategias que usan hombres y mujeres para procesar la información, la educación sigue intentando homogeneizar sus procesos. Sigue pretendiendo que hay una uniformidad que no existe y acrecentado la premisa de una igualdad imaginaria. Esto no le hace bien a la sociedad. 
Para nadie es un misterio que los hombres son más competitivos que las mujeres. Desde su tierna infancia, basta entregarles una pelota en un cumpleaños, para que se entretengan y compitan. Los humanos de género masculino, en un proceso evolutivo de miles de generaciones, han heredado estructuras neuronales eficientes para la cacería y la guerra.  En general, se interesan en conseguir cosas. Pueden enfocarse en su objetivo y luchar  sin cuartel, para lograrlo. La educación tradicional, fragmentada, jerarquizada, competitiva y racional, favorece las estrategias de pensamiento masculinas.
Por el contrario, las féminas son bastante más solidarias que los varones. Ellas, desde niñas se entretienen con muñecas, desarrollando empatía. Las mujeres, han heredado estructuras neuronales eficientes para la recolección y el cuidado. Procesan la información tomando en consideración el contexto y se preocupan del futuro. Son previsoras y protectoras. En general, las mujeres se interesan en las personas. Son más sociales que los varones. Una educación que reconozca la validez de las estrategias femeninas para procesar información, tendría que ser holística, innovadora, solidaria, emocional y colaborativa. Justamente las carencias que tiene la sociedad actual.
Nuestra sospecha es que como la educación pretende invisibilizar las diferencias de género y favorece a los varones, la sociedad se ha ido masculinizado. Se ha hecho más competitiva y materialista. Más violenta y práctica. Más inmediatista.
Y también sospechamos que si pudiésemos corregir la idea de que hombres y mujeres somos iguales y pudiésemos transformar el sistema educacional, para valorar en su justa dimensión el aporte del amor, de la empatía, del cuidado y de la protección, y muy especialmente de la creatividad, recién entonces, lograríamos comenzar a sanar a la sociedad. Recién entonces nos preocuparíamos del medio ambiente, de relacionarnos mejor, de reconocer y expresar nuestras emociones, de cuidar a nuestra descendencia y volvernos sustentables. 
Recuerden, en general, los hombres se interesan en las cosas; y las mujeres en las personas. Pero el mundo no es en blanco y negro. La educación debe reconocer estas diferencias de género y todos los matices entre ellos. Respetar las diferencias y fomentar la individualidad para equilibrar el interés por el progreso (cosas) con el interés por la convivencia (personas). Esa es la educación que necesitamos para un futuro pacífico. 




lunes, 20 de marzo de 2017

Las Etapas de la Aventura Humana

Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.


Al andar se hace el camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante no hay camino
sino estelas en la mar.”

Antonio Machado
Las etapas de desarrollo humano

La Dinámica Espiral, es una nueva teoría acerca del desarrollo humano, propuesta inicialmente por Clare W. Graves y profundizada posteriormente, por Don Beck y Chris Cowan. Una hipótesis coherente con la postura de: "evolución de la conciencia", demostrada por Jean Gebser, puesto que propone un proceso de desarrollo psicológico del hombre en un movimiento oscilante, en espiral, caracterizado por la progresiva subordinación de los antiguos comportamientos a nuevas conductas mejor adaptadas a las condiciones de vida. Según este marco de referencia, el desarrollo del ser humano individual sigue una serie de etapas, que se traducen en tipos de pensamiento, que permiten comprender la historia y el comportamiento de cada persona ante sus circunstancias. Cada persona tiene una historia que se explica por su tipo de pensamiento. El camino y el caminar de una persona, revelan su desarrollo.

De acuerdo a esta teoría, esto también ocurre desde el punto de vista colectivo. Los grupos, organizaciones y sociedades, se desarrollan siguiendo estas mismas etapas, puesto que están compuestos por personas. En un grupo, organización o sociedad, donde se comparten valores, hay un tipo de pensamiento dominante –el más frecuente- que explica su comportamiento. Aquí se establece un vínculo entre el modo de pensar preponderante y la cultura del grupo. Encontramos así, la perspectiva cultural.

Según esta tesis, el desarrollo humano, individual y colectivo seguiría un patrón bastante definido: En la medida que nuestras circunstancias cambian, cambian nuestras emociones, nuestros pensamientos y comportamientos. Al cambiar nuestros comportamientos, se ejerce presión para cambiar el sistema y muy pronto necesitamos reorganizarlo para hacerlo coherente con la nueva cultura. Aquí se establece un vínculo fundamental entre la cultura y su organización.  Encontramos ahora, la mirada sistémica.
Recién ahora, la idea Jungiana se revela en todo su esplendor: todo parece estar íntimamente conectado en múltiples direcciones. El pensamiento y la cultura y el comportamiento y la organización y el comportamiento y la cultura y el pensamiento, en una red intrincada pero consistente. El desarrollo social es coherente. Cuando cambia uno cambian todos.

Aprovecharemos de hacer una aclaración: cuando emerge un nuevo paradigma, el pensamiento antiguo no desaparece. Se mantiene latente por si resulta necesario en el futuro. Continuamente debemos adaptarnos a las circunstancias sin perder la historia, en un desarrollo recursivo y holárquico.

Según esta teoría, la vida parece ser un juego, que tiene reglas para cada etapa y cuando las dominamos, pasamos a la etapa siguiente. Lo curioso, lo verdaderamente extraordinario del juego, es que todos enfrentamos los mismos desafíos...

En primer lugar, en la etapa beige, nos enfrentamos a una naturaleza desconocida y dependemos de nuestros instintos para aprender a sobrevivir; de no lograrlo, obviamente no pasamos a la siguiente etapa...

En segundo lugar, la etapa púrpura, comprendemos que somos vulnerables y aprendemos a vivir en un mundo mágico y vencer nuestros miedos para encontrar seguridad imitando las conductas y costumbres de nuestros semejantes...

En tercer lugar, la etapa roja, afrontamos una selva donde solo sobreviven los astutos y fuertes. Reconocemos nuestros intereses y buscamos satisfacción personal persiguiendo ciegamente nuestros objetivos, luchando sin cuartel por lograrlos;

En cuarto lugar, la etapa azul, cuando distinguimos opuestos irreconciliables, aprendemos a respetar las reglas, las jerarquías y la autoridad, viviendo una existencia ordenada por verdades absolutas. 

En quinto lugar, la etapa naranja, cuando luchamos por nuestra autonomía y el éxito empleando estrategias competitivas en un mercado lleno de posibilidades y oportunidades.

En sexto lugar, la etapa verde, cuando convivimos en un hábitat comunitario donde asentamos nuestro sentido de pertenencia y trabajamos en equipo respetando la naturaleza.

En séptimo lugar, en la etapa amarilla, se vive plena y responsablemente, aprendemos a ser flexibles y a reconocer las interconexiones en un mundo donde la trama de la vida nos sorprende continuamente.

Finalmente, en la etapa turquesa, se experimenta una sensación de unidad trascendental y comprendemos que vivimos en un elegante universo donde tenemos que asumir nuestra responsabilidad con la vida.

En el juego de la vida, no podemos saltarnos etapas puesto que las lecciones aprendidas son nuestro pasaporte para la etapa siguiente. No sabemos cuanto tiempo tenemos. En cualquier momento se termina el juego.

El ser humano individual obviamente pasa por estas etapas, evolucionando hacia etapas superiores al madurar y expandir su consciencia. Distinguimos por ejemplo, la etapa instintiva de la lactancia; la tierna infancia cuando adquirimos seguridad en el seno de la familia; la etapa pre-escolar teñida de egoísmo; la etapa escolar cuando aprendemos a convivir; la adolescencia, cuando nos rebelamos ante el sistema; y la adultez primero, cuando nos incorporamos al sistema económico-social y posteriormente cuando asumimos nuestras responsabilidades. Algunos sin embargo, no logran madurar psicológicamente en forma progresiva y pueden quedar atrapados en alguna etapa de desarrollo, independientemente de su edad cronológica. Todos conocemos adultos que actúan como adolescentes y a veces como niños. Nadie tiene garantizada su evolución sin seguir un proceso de expansión de consciencia progresivo.

Colectivamente, según Graves, la humanidad también ha pasado por 4 etapas: Arcaica o Instintiva; Mágica o  Tierna infancia; Mítica o Pre-escolar y Mental o Escolar. Estaríamos en consecuencia entrando a la Adolescencia de la Humanidad, con todas las crisis y complicaciones del crecimiento físico, la madurez intelectual y la transformación de nuestra identidad colectiva; una etapa turbulenta, llena de contradicciones y esencialmente compleja. Por eso estamos donde estamos.

Llegó la hora de caminar por un camino incierto, entender nuestras anteojeras y ponernos lentes que nos permitan mirar desde nuevas perspectivas, para admirar las complejidades de la evolución del mundo exterior y profundizar el conocimiento de la naturaleza humana y así, aprovechar toda la información acumulada por nuestra especie.


En resumen, nos cuesta adaptarnos al cambio. Pero el cambio es inexorable. El mundo evoluciona. Todo está en movimiento y todo está conectado. Incluso el ser humano, que es ciego al movimiento y a las conexiones, se desarrolla en etapas. Un proceso individual y colectivo de expansión de la consciencia que afecta y es afectado por la forma de pensar y aprender, las creencias, los valores consensuados, la cultura y tradiciones y la organización social y política, es decir por el sistema. Debido al movimiento perpetuo y a las infinitas conexiones, emergerán asombrosas sorpresas en nuestra fabulosa aventura hacia el superhombre.

lunes, 13 de marzo de 2017

Bases Curriculares

El Ministerio de Educación ha iniciado el período de consultas públicas, para su propuesta curricular de los últimos dos años de la educación secundaria, cosa que por supuesto me parece destacable. La actualización permanente del currículo es necesaria en tiempos de cambios acelerados.
A primera vista, sin embargo, la propuesta se ha desarrollado siguiendo la lógica del pensamiento lineal y manteniendo la fragmentación curricular. A pesar de que se aprecia claramente la intención de acoger lo que denominan: "Demandas de la sociedad" y declaran su intención de reforzar la formación integral, mejorar la equidad y la pertinencia del currículo –todos, aspectos muy deseables– creo que la propuesta fracasa, justamente porque se mantiene dentro del paradigma vigente. 

La formación integral, no se logra con una educación diferenciada. Todo lo contrario. La diferenciación propuesta, técnico-profesional, humanista-científica y artística, propone 3 caminos distintos para jóvenes en plena adolescencia, que afectarán su vida futura. La primera alternativa tiende a cerrar las puertas de la educación superior. La segunda alternativa, insiste en un dualismo peligroso. El humanista, sin la dosis de escepticismo y pensamiento crítico de la ciencia, tiende a ser demasiado idealista para el mundo actual. En cambio, el científico sin humanismo, es más dañino aún. Tal vez la última alternativa, la opción artística, sea la opción más promisoria para nuestra juventud. En el futuro, la creatividad, la sensibilidad, la innovación y el poder de la imaginación, será la energía que impulsará el progreso. Pero, sospecho que será el camino menos recorrido. En nuestra opinión, una formación verdaderamente integral debiera unir estos 3 caminos, admitiendo múltiples opciones interdisciplinarias. Además, si ya nos hemos opuesto a que un estudiante de 17 años elija la profesión que desempeñará en el futuro, con mayor razón nos parece que hacerlos escoger un tipo de formación a los 15, es una aberración.


En cuanto a la equidad, mientras las evaluaciones sigan siendo pruebas de alternativas, la equidad de género, allí donde más se requiere emparejar la cancha, será apenas una declaración políticamente correcta. La evolución ha provocado que hombres y mujeres procesemos la información con estrategias diferentes. El hombre cazador, se concentraba en su objetivo y descartaba cualquier distracción. La mujer recolectora, se preocupaba del entorno y analizaba contextualmente todas las posibilidades. No es de extrañar entonces que los hombres tengan puntajes nacionales en la PSU y las mujeres obtengan mejores notas en las pruebas de desarrollo. La selección de alternativas favorece a los hombres. Son especialistas en el descarte. Y esto debe ser reconocido expresamente por el sistema, si de verdad queremos equidad. Pero lo más peligroso es que los 3 caminos propuestos, generan más desigualdad. La distinción entre técnicos, profesionales y artistas, construirá muros sociales infranqueables. Sus redes sociales estarán desconectadas y sus oportunidades también. Tendremos 3 clases de seres humanos definidos por sus trabajos. Los superiores, los subordinados y los rebeldes. Complejo futuro para Chile.

La pertinencia por otra parte, es un tema más delicado. Pretender diseñar un currículo utilitario, en función de los trabajos que serían más demandados en un futuro lejano, parece desconocer la frenética transformación en que vivimos. Las máquinas irán siendo cada vez más eficientes. Progresivamente desplazarán al ser humano de muchas actividades. Si conducir un auto está acercándose a la obsolescencia, la inteligencia artificial desplazará al hombre hacia actividades difíciles de imaginar hoy. En nuestra opinión, preparar al ser humano para la longevidad, para la incertidumbre y para la resiliencia, requiere gran flexibilidad curricular. Algo que tiende a desaparecer con bases rígidas y universales. 

Por último, la necesidad reinstalar la formación ciudadana para aprender a convivir es reconocida como un aporte. Pero a nuestro juicio, es una iniciativa tardía. Los jóvenes llegan a esta edad con valores y creencias bastante rígidos y pensamos que esa es un área que debiera tratarse mucho antes. Tenderán a defender los valores y creencias de sus familias y el dialogo constructivo no prosperará.


Con todo, el esfuerzo por incorporar una visión más integral es loable. Hay temas que son incorporados por primera vez en la discusión curricular. Y visiones que dan alguna esperanza. Pero esperamos que el documento propuesto sea un documento de trabajo para ser mejorado con las contribuciones de todos. Muchas veces hemos visto que las llamadas consultas, solo aspiran a dar un sello de legitimidad. No pretenden cambiar los contenidos. Esperemos que este no sea otro ejemplo de lo anterior.


Sin perjuicio de aplaudir la iniciativa y reconocer que hay más que buenas intenciones en la propuesta, nuestros deseos apuntan hacia una formación secundaria mucho menos especializada, más profunda y más flexible. Todos, aspectos que en esta propuesta se minimizan. Y si esta discusión parece demasiado crítica, es porque ante la consulta, debemos contestar. Quien calla otorga.